
Por el lado del Nacho también llegaron algunos. La Ofelia Memoli, que es la directora del Elite Models en Chile (demasiado simpática ella), un publicista que se llama Polo Luisetti, que fue lejos el mejor vestido de la noche (le saqué la información que toda su ropa se la compra en el extranjero, nada acá. Con razón!), y la Carla Guelfenbein, que era amiga de una hermana del Nacho (de hecho, algunos de nuestros hermanos se quedaron a la fiesta) que llegó acompañada de un amigo, que resultó ser uno de nuestros vecinos, el siempre encantador Pablo Simonetti.
Y así sucedió todo, entre comida japonesa, wraps y camarones apanados, hechos por nuestro acreedor (a estas alturas) Juan Pablo Johnson. Conversación, y de Hotel Costes, a Everything But The Girl, Massive Attack, y hasta Madonna. Sonó de todo y nadie paraba de comer, de tomar, fumar y conversar. A la mañana siguiente, y luego de terminar exhaustos pero muy felices, sacamos la cuenta con el Nacho y en total fueron 80 los que llegaron al departamento, entre la comida familiar y la posterior celebración con amigos. Y lo mejor de todo, es que sin pedirlos, todos llegaron con regalos: Libros de decoración, un par de pinturas, unos cojines traídos desde el Greenwich Village, flores, unos collages tamaño extra large con miles de fotos de nosotros solos y con amigos. Muchos recuerdos, todos emocionantes.
Aclaro: No nombré al resto de nuestros amigos, porque puede que no cachen a nadie. Quise alimentar el “gossip”, contándoles sobre los VIP, que es lo “sabroso” al fin y al cabo. Todos se portaron bien (diré eso para que no me peguen algunos), y tanto para mí como para Ignacio, será una noche que nunca olvidaremos. Cuando terminó todo y quedamos solos, hicimos un último salud, para que esto perdure por mucho tiempo.
Post Scriptum 1: Gracias, mil gracias a todos los que comentaron en el post anterior. Me alegró mucho que la anécdota se transformara en una discusión sobre nuestro derecho a la paternidad.
Post Scriptum 2: mi Pablito Illanes, también fuiste una gran presencia en la celebración. Disculpe por mi fortuito olvido. Pero si no te nombraba, y como siempre lees mi blog, no me lo hubieses perdonado. Gracias por ese gran disco de la Sophie Auster que nos regalaste!
Post Scriptum 3: Un último aplauso y ovación de pie, para nuestro querido JP Johnson. Sin él, no sé que hubiéramos hecho. Te pasaste, mostro!!!
Pasaron cosas insólitas esa noche, como cuando la Julieta comenzaba a hojear algunos libros que tenemos sobre la mesa de la sala de estar y tomó el libro de “The Male Nude” de Taschen y yo con Ignacio mirándonos con nervio y cierta curiosidad ante cualquiera de sus comentarios. Y los niños son sabios. Hojeó algunas páginas del libro en cuestión, nos miró a los dos y cerró el libro sin mediar comentario alguno. O cuando fuimos al baño y sale con el siguiente comentario: “Mi mamá tiene tantas cremas como tú”. Ups.
Pero ese no fue su única y más demoledora intervención. La Camila llegó cerca de la medianoche a buscarla. La escena ya era enternecedora: Ignacio y yo sobre la cama viendo televisión y la Julieta al medio de nosotros, durmiendo a un costado de Ignacio, exhausta después de tanto jugar. Y ahora viene la frase golpeadora y últimas palabras de la Julieta dichas en Ismael Valdés Vergara. Camila la levanta de la cama, ella se despierta y mi hermana le dice que se van a la casa y que se despida. Medio regañando y entre sueño, la Julieta responde: “No me quiero ir, me quiero quedar con el tío Martín y Ignacio”. Con el mencionado nos miramos intentando decir algo, pero a lo único que atinamos es a dibujar una tímida y muy pequeña sonrisa y a bajar la mirada. La escena finalizó con Ignacio poniéndole su abrigo y su gorro. Todo un padre.
El resto fueron besitos, consejos de que se portara bien, que fuera obediente, que se lavara los dientes antes de acostarse y esas cosas. Los agradecimientos de la Camila (más agradecidos estábamos nosotros) y nosotros con la emoción encerrada en nuestras gargantas, seguimos hasta el último con nuestros ojos como se iba ese pequeño “puntito” dulce que dejó nuevos aires en ese recién estrenado departamento.
Dormimos felices pero con un dejo de melancolía. Había un tema no hablado, y que hoy afecta a muchas parejas homosexuales como nosotros. A la mañana siguiente, mientras tomábamos desayuno, Ignacio no paró de hablar sobre todo lo que se había divertido con la Julieta. Cuando echaba llave al departamento, me dice: “¿Existirá una de nuestras amigas que esté dispuesta a tener por nueve meses en su guatita a nuestro hijo o hija??
Continuará…. (tarde o temprano).
* En el próximo post, que será luego (lo prometo), les contaré como estuvo la fiesta de inauguración del departamento que compartimos con Ignacio. Pasaron un par de cosas entretenidas y con invitados estelares incluídos…jeje.

Él hubiese ido conmigo, pero tenía copada su agenda con consultas. Y decidimos arrancarnos juntos en Julio. Nos vamos a Nueva York por dos semanas. Esas son vacaciones de invierno.
En fin. Las semanas en Barcelona, más allá de cuánta reunión, convención y seminario hubo, fueron bastante reconfortantes. Hace unos cuántos años que no estaba por esos lados. Pero ahora no estaba junto a la persona por la cual suspiro cada vez más fuerte y seguido. Si producto de este viaje tampoco hemos podido disfrutar en plenitud esto de vivir juntos. Apenas había pasado algo más de una semana cuando me salió esta partida. En esos días cuando aún acomodábamos nuestras cosas. Esas noches cuando nos sentábamos en el piso de madera con una copa de vino, exhaustos de desempacar cajas. Me fui a Barcelona con esos suspiros, y su brisa diciéndome que él se encargaría de todo lo demás. Que viajara tranquilo, que lo echara de menos.
Llegué el viernes en la noche. No quería perderme el cambio de mando y cuánta ceremonia hubiese en torno y en honor a nuestra presidenta Bachelet. Al bajar del avión y recoger mi equipaje, esta personita me estaba esperando. Sonriente, radiante y hasta con los ojos vidriosos. Me abrazó efusivo, yo también. No aguantaba más sin verlo. Me dijo al oído lo mucho que sintió mi ausencia, yo asentí de la misma manera. En el auto me besó, me dijo que quizás iba a pensar que era una exageración, pero que ahora había podido darse cuenta de cuánto me necesitaba y lo enorme que se sentía la cama sin los dos.
Yo no paraba de suspirar y de decirle lo mucho que me hace feliz. La noche del sábado fuimos al cumpleaños de un muy buen amigo nuestro, afamado guionista de teleseries (su nombre lo dejo en el anonimato, pero es muy conocido), comimos rico y brindamos por estar juntos nuevamente.
Ahora se viene, de verdad, mi vida con él. De todo eso les cuento en el próximo post.

JOSH HOLLOWAY: Es la antítesis de "Jack Shepard". Es el enigmático y violento "James Sawyer", además de ser el rival en materias románticas de Jack, disputándose la conquista de "Kate Austen" (Evangeline Lilly).

"Desperate Housewives"
JAMES DENTON: Es el gásfiter o plomero que llega a Wisteria Lane en búsqueda del enigma de la muerte de su novia. Su nombre en la serie es "Mike Delfino". Al tipo se lo pelean entre la divorciada "Susan Mayer" (Teri Hatcher) y la sexy "Edie Britt" (Nicolette Sheridan).

RICHARD BURGI: Es el ex-esposo de Susan. Su nombre es Karl Mayer. No tiene aparición en todos los capítulos. Ojalá tengan la suerte de verlo...

"Nip/Tuck"
JULIAN McMAHON: Quién no ha sido presa de los encantos carnales del cirujano plástico Christian Troy. Definitivamente no tiene defectos. Único en su especie. Y su personaje en la serie está acorde al "carisma" que proyecta.

¿A quién no le da ganas de ver televisión, con tanto qué admirar?


